Mientras aún sueña con ser primero, San Telmo ya se aseguró jugar el Torneo Reducido y la clasificación a Copa Argentina 2025.

 

Compromiso con la camiseta. Trabajo. Ganas de crecer. Hoy, 16 de octubre, hace exactamente un año San Telmo ganaba en la cancha de Morón con un agónico gol del Loro González y se salvaba milagrosamente del descenso. Fue un año muy difícil, sufrido, pero finalmente el Candombero logró el objetivo de la permanencia. Este año arrancó con otros aires, con una renovación muy importante de plantel y la llegada de Afredo Grelak a la conducción técnica acompañado por un verdadero equipo de profesionales. A principios de año la meta fijada había sido clara: posicionar al club en la categoría sin tener que sufrir hasta las últimas fechas para lograr la permanencia en el Nacional.

El andar del equipo, con una propuesta futbolística poco común en la divisional para un club con bajo presupuesto, superó todas las expectativas previas, porque prácticamente estuvo en el lote de arriba todo el año, fue puntero de la Zona B algunas fechas (a veces acompañado, a veces en soledad) con la mejor diferencia de gol de toda la categoría y aquel objetivo primitivo se alcanzó hace varias fechas.

Este plantel se vio seriamente perjudicado por situaciones extradeportivas en la que debió digerir el golpe de la quita de tres puntos ganados en el terreno de juego, jugar sin público seis partidos, hacer de local en otros estadios y vivir en carne propia tres o cuatro arbitrajes absolutamente nefastos que quedarán marcados para siempre en el historial del club. Con todos estos golpes nunca se perdió el eje, el equipo jamás cayó en el descontrol y la tranquilidad que ofrece ante cada prueba el cuerpo técnico es digna del mayor de los elogios porque todo eso se ve reflejado en el campo de juego y en los resultados.

Este último sábado 12 de octubre, San Telmo alcanzó una resonante victoria ante Colón de Santa Fe, en el mismísimo reducto sabalero, cosechando la victoria Nº 17 en el campeonato -ganó casi la mitad de los partidos disputados y de nos ser por esos tres puntos quitados el equipo sería PRIMERO en su zona a dos partidos del final del torneo. Aún así alcanzó algo histórico para el club: se aseguró la clasificación al torneo reducido por un ascenso a Primera División y de yapa, volverá a jugar la Copa Argentina el año que viene!.

Es tan importante lo conseguido, que lo primero que hay que decir es que la última vez que un equipo de San Telmo había jugado un reducido en una segunda categoría del fútbol argentino hay que retrotraerse hasta el glorioso año 1975, el equipo de Eduardo Vicente Janín. Pasaron exactamente 49 años! Aquella temporada, como subcampeón (detrás de Quilmes) San Telmo disputó un hexagonal (todos contra todos) junto a Sarmiento, Central Córdoba, Almirante Brown, Lanús y Platense y fue el Candombero de Coronel, Rilo, Pisapia, Saraví, Camejo y todos esos gladiadores los que se impusieron y llevaron a este club a la máxima categoría por primera y única vez en 120 años de historia. Por eso es tan especial esto que estamos viviendo y hay que disfrutarlo.

La participación en la futura edición de Copa Argentina es otro premio, porque por reglamentación una cosa viene de la mano de otra y obviamente habrá que estar preparado para afrontar esa competición cuando llegue el momento. Ahora San Telmo apunta todos sus cañones al partido de este domingo en el que recibirá la visita de Estudiantes de Río Cuarto con un sólo objetivo: ganar y tener la oportunidad de descontar puntos para llegar con posibilidades a la última fecha cuando viaje a Mar del Plata para afrontar una verdadera final ante Aldosivi.

Este martes 15 de octubre se cumplieron 13 años de la recuperación de la localía en la Isla Maciel y el domingo será el partido Nº 230 en casa desde aquel histórico regreso. Ganar sería el premio justo para este acontecimiento!

A continuación, acompañamos unas serie de fotos de lo que fue la victoria del Candombero en el Cementerio de los Elefantes:












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