Recuperando Historias | "Quico" Pisapia | Héroe 1975 y autor del 3º gol a Boca Juniors.

"Que te lleven en andas y hacerle un gol a Boca significan la gloria" | Para el hincha de San Telmo, el día 25 de mayo significa más que el recuerdo a una de las jornadas patrióticas más importantes de la historia argentina, ese mismo día, pero en 1976 el Candombero logró un verdadera hazaña futbolística al derrotar a uno de los “gigantes” del fútbol argentino, como fue haber vencido a Boca Juniors en cancha de Huracán por tres tantos contra uno, cumpliendo el sueño de toda una hinchada y lógicamente el anhelo de los fundadores.

El frenesí experimentado aquella tarde ha tejido a través de los años miles de historias y recuerdos y aquellos que por una cuestión generacional no lo han vivido, sí han crecido con la leyenda impregnada de esos hombrecitos vestidos de azul y celeste que esa tarde se pusieron la medalla de héroes para no sacársela nunca más.

Enrique Alberto Pisapia, puntero por ambas bandas tuvo la virtud de saber pegarle a la pelota con las dos piernas por igual, que estudiaba odontología al mismo tiempo que jugaba, es uno de esos hombres que están en la historia grande de San Telmo.

Si hasta se dio el gusto de haber salido en las figuritas “redonditas” de ese año junto a todo el plantel que jugó en Primera División, aunque por un error de impresión su apellido haya salido mal escrito y se lo cambiaron por “Pisapiano”… Pisapia (16 de junio de 1952) está en la historia grande de San Telmo, más allá de los números logrados que no son poca cosa: 97 partidos, 24 goles; está entre los grandes “simplemente” por haber ascendido con San Telmo a la “A” y porque ese 25 de mayo le convirtió un gol a Boca Juniors, el tercero, para definir el partido soñado.

Casi nadie lo conocen por su nombre de pila, todo el mundo lo llama “Quico” el apodo que le pusieron sus amigos del barrio cuando jugaba en los potreros de Pichincha y Garay; y muy cerca de allí, en San Cristóbal, el barrio de toda su vida, nos recibió para recordar aquella gesta deportiva y hacer un  repaso de su carrera y las vivencias que le dejó el fútbol, ahora que es Director de las Escuelitas de Fútbol del Colegio Nuestra Señora del Huerto (Rincón 899) donde tiene a su cargo nada menos que 160 chicos y hace dos años hizo pintar los arcos de la canchita del Colegio de azul y celeste....

La sorpresa la da él mismo al venir con esa extraordinaria camiseta, “inconseguible” para los amantes de prendas históricas y a partir de se alteró el orden de las preguntas que teníamos para hacerle…


¿De dónde sacaste esta camiseta?

Esta camiseta es la única que me quedó de toda mi carrera y la tengo porque el día que le ganamos a Lanús (13 de diciembre de 1975), se la di en el túnel a un policía amigo que trabajaba en el Banco Nación de San Juan y Entre Ríos, que era del barrio y había estado en el operativo ese día. Después de muchos años, cuando yo era técnico de Barracas Central, fuimos a jugar a la cancha de Midland y aparece este policía, que ya estaba retirado, con una bolsita, y me dijo “toma, esto para vos tiene un valor muy grande”, no lo podía creer, volver a tener esta prenda.  Esto es un tesoro y no lo cambio por nada del mundo, no tiene precio. Una vez un hincha muy conocido de San Telmo me ofreció mucho dinero y no acepté, así que fíjense el valor que tiene esta camiseta para mí. Otra camiseta del año 1976 se la regalé al papá de Carlitos Jones (ex Presidente), todas las camisetas se las regalé a hinchas de San Telmo, menos esta. Es para mi hijo.

Esta camiseta la usamos en un partido histórico para el Club y después que dejé el fútbol la seguí usando en los partidos con amigos. Ahora no me entra más, pero varias veces cuando San Telmo jugó finales fui a verlo al equipo vestido con esta camiseta, cuando la gente empezó a reconocerme, la hinchada comenzó a aplaudirme, y eso es impagable.

¿Cómo y cuándo comienza tu relación con San Telmo?

Yo primero empecé a verlo a San Telmo como hincha, de chico iba a la Isla Maciel porque mi hermano, que es mayor que yo, jugaba en las divisiones inferiores, cuando le faltaba poquito para llegar a Primera se lastimó la rodilla y tuvo que dejar. Muchos no lo saben pero mi hermano, Osvaldo Pisapia, después fue árbitro durante varios años y les digo una cosa para los que lo puteaban: era hincha de San Telmo, venenoso (risas). Ahí empieza mi identificación con San Telmo.

¿Siempre se dijo de que Pisapia llegó a San Telmo procedente de River Plate, eso es así?

Todos creen que yo salí de River, pero en realidad yo jugué inferiores en San Telmo en el año 1968, cuando estaba Cotelo que me insistió y fiché para Quinta División cuando todavía tenía edad de sexta. Pero yo no quería entrenar, yo quería jugar en el barrio y dejé de ir a San Telmo, Cotelo me llamaba todos los días para volver….

¿Qué pasó entonces?

En 1970 me llevan a Independiente, porque mi viejo era hincha del “Rojo”, pero me agarré a trompadas con Ernesto Grillo porque mandó al Cholo Palmieri a pegarme. Después Palmieri después fue “5” de Boca. Eso sucedió en Quinta División de Independiente. No fui más.
En 1971, mi hermano me insistió tanto que cuando faltaban cuatro días para cerrar el libro de pases, me llevó a River. Me probaron Delem y Osvaldo Diez. Con edad de Cuarta División. En ese mismo equipo estaban el “Japonés” Pérez, el “Puma” Morete, esa división que acababa de llegar de una gira por Cannes. Me probaron de “7” con otros chicos. Quedé. Me hicieron ir al otro día, me marcó el Japonés Pérez y terminé firmando para River Plate.

Mi primer partido en la Cuarta de River lo jugamos frente a Argentinos en cancha de Comunicaciones, ganamos 4 a 0 y tuve la dicha de hacer los cuatro goles! Y mi último partido en fue jugando el clásico de Tercera División contra Boca, un partido jugado en cancha de Vélez que era televisado por Canal 7, porque por esos años se televisaba el mejor partido de las terceras. Toqué la última pelota del partido y le convertí el gol a Boca, a Enrique Vidallé, le empatamos sobre la hora y me hicieron una nota en El Gráfico. Esa misma noche la primera de River le ganó a Boca 5-4, un partido muy recordado hasta ahora.

Entré en el segundo tiempo porque el técnico no me quería y le grité el gol en la cara y por eso me tuve que ir de River sin poder debutar en Primera, ahí me dieron el pase y me fui…

¿Entonces ahí si llegaste a San Telmo?

No. Me vinieron a ver de Huracán, a mediados de 1972 y tengo la felicidad de decir que fue el “Flaco” César Luis Menotti quien me hizo firmar mi primer contrato profesional en Huracán  a los 21 años. Huracán tenía todas figuras, jugadorazos, no se lesionaban nunca y no tenía lugar entonces decidí irme, estuve practicando en Ferro, tenía todo arreglado, pero al final arreglan con Ibáñez, un wing izquierdo de Atlanta y me voltearon. Ahí sí me hablan para venir a San Telmo que estaba en Primera “B”.

¿Vos llegaste a reforzar un equipo que estaba casi armadito…

Si, fue a principios de 1974. Eduardo Janín me vio, hice tres prácticas y quedé en San Telmo. Conmigo se incorporó el “Tanito” Di Stéfano. Le hicimos hacer un montón de goles al Puma Cioffi y lo vendieron al Castellón de España. En realidad al “Puma” la pelota le pegaba en la rodilla y entraba (risas). Pero ya se veía en la cancha que era un equipo que estaba para cosas importantes, un equipo que sabía lo que hacía.

¿Cómo te adaptaste al ascenso viniendo de equipos de Primera “A”?

Fue cómico. Yo venía de otro ritmo en Huracán, en River, ahí jugas con más espacios. Cuando llegué a San Telmo, en la “B”, la primera pelota que quise parar la terminé tirado en el banderín del corner… te volteaban y te levantaban medio metro de altura. No me habituaba, empecé a ir al banco, a alternar, hasta que empecé a pegar yo también… Janín me decía en broma en los almuerzos que yo era cagón, lo decía en joda y yo reventaba por dentro, pero empecé a pegar yo también y ahí la cosa empezó a cambiar. Eduardo Janín fue un tipo muy importante en mi vida futbolística y en todo el grupo. Me bancó a muerte, me dio la titularidad. Como persona es excepcional. Yo tuve técnicos que como personas fueron sensacionales como Menotti, Didí y Eduardo Janín, tres fenómenos.

¿Qué tuvo ese San Telmo de 1975 para poder lograr lo que no pudo hacer otro equipo en la historia del Club?
Continuidad de trabajo. Unión de grupo. Un técnico que ya hacía 4 años que estaba formando el equipo. En 1975 llega el “Chato” Ramírez, una gran incorporación y el "Toro" Lichene para terminar de amalgamar un equipo que ya se venía gestando desde hacía tiempo.
Ese San Telmo era algo simple. Hacíamos un gol y no nos empataban más. Los volantes y delanteros hacían un sacrificio enorme dentro de la cancha, impresionante. Ramírez y yo, que jugaba de cuarto volante, los esperábamos en mitad de cancha y los comíamos a los rivales. Por la rapidez de Lichene, yo también era rápido… San Telmo era un equipo que te mordía en toda la cancha. A Saraví no lo pasaba nadie. El Chato Ramírez te mataba, un jugador muy vivo, la presencia de Roberto Minutti en la zaga, había tipos que te mataban dentro de la cancha, Camejo, y después tener a Pedro Coronel en el equipo, te hacía jugar al fútbol. Yo jugaba al lado suyo, sabíamos dónde te iba a poner un tiro libre, jugábamos de memoria. Sabíamos lo que queríamos dentro de una cancha, estábamos siempre bien parados y entendíamos cómo defender una ventaja teniendo la pelota.

Lucharon palmo a palmo con Quilmes y convirtieron ese partido en el clásico del año…

Contra Quilmes empatamos los dos partidos, en realidad me parece que los perdimos nosotros… En la cancha de Quilmes ganábamos 2 a 0 y el Toro Lichene se pierde el tercero por no pasármela a mí que estaba para empujarla. Era un baile tremendo, la cancha de Quilmes era un silencio total… Los hinchas de San Telmo ese día estaban repartidos porque era todo de Quilmes.  Ellos nos empatan de la única forma que lo podían hacer: con dos penales inventados por el árbitro. Nosotros merecíamos haber ascendido como campeones directos, pero Quilmes “la ponía toda” y con esos penales a San Telmo lo volteaban como nos voltearon después en Primera, todo te lo cobran en contra.

¿Cuál fue “el” partido clave para ese equipo, el que se dijeron, el sueño es posible?

Ganarle a Lanús fue uno de los partidos más "chivos" que me tocó disputar en mi carrera. Lanús tenía unos jugadores bárbaros. Fue un partido muy estudiado, de ajedrez. Porque se sabía que el que perdía, chau... a cantarle a Gardel. 
Sin dudas ese es un partido épico, lo que más recuerdo es el entorno, la gente que había. Puedo decirte que Lanús nos triplicaba en gente pero la gente que llevó San Telmo esta tarde fue impresionante.
Fue un triunfo histórico. Como jugador después te enteras de muchas cosas…
Si nosotros hubiésemos perdido ese partido quedábamos marcados. Por qué digo esto, porque me entero que el Presidente de Lanús había llegado a la cancha y les habló a sus jugadores que jugaran tranquilos que ya estaba todo “arreglado”. Que tal y tal estaban “tocados” y lo peor de todo es que yo estaba en la lista… Yo de esto me entero después del partido, pero que pasaba si hubiéramos perdido ese partido entonces? Iban a decir que habíamos ido al “bombo”.
Gente de la hinchada nos vinieron a hablar para que no pasaran cosas como en tal o cual año donde San Telmo había perdido el ascenso. Yo les dije “yo no sé que pasó en esos años, yo no jugaba, ahora estoy acá y quiero ascender”.

¿Y cómo le ganaron?

Le ganamos bien. Corriendo, metiendo. Con una jugada que Janín me carga hasta el día de hoy, porque se la lleva Palacio por la punta derecha y yo estaba abierto por ahí y le digo dámela, dámela, y el Negro Palacio no me dio bola, tiró el centro y el Chato Ramírez la agarra de cabeza al borde del área grande y la puso en el otro palo, un golazo. Cómo me cargaban y me siguen cargando! Fue algo impresionante. Atrás de ese arco estaba la hinchada de Lanús, fue un silencio total y del otro lado se escuchaba el griterío de la hinchada de San Telmo, conmovedor.
Cuando terminó ese partido fue una fiesta, sabíamos lo que habíamos logrado y pese a que muchos dudaban de lo que podía pasar contra Platense en el último partido del hexagonal, donde empatando ascendíamos, nosotros nos teníamos una confianza tremenda. En el micro llegábamos cantando a todas las canchas, era una joda, lo mismo que las concentraciones, en el buen sentido, eso te lo da la confianza de tener un equipo que no arrugaba nunca y que tenía jugadores desequilibrantes.

Los que estuvieron esa tarde cuentan que nos tuvieron 75 minutos en un arco…

No, no… nosotros no metimos el culo en el área. No nos metimos atrás, estuvimos bien parados, ellos dominaron lógicamente después del gol. Nosotros en mitad de cancha empezamos a morder el partido y no llegaron con claridad, fueron cien centros más o menos, pero jugadas claras no tuvieron. Ustedes pueden preguntarle a la gente que iba a ver a San Telmo ese año, nos iba a ver gente que no era hincha del Club, porque sabía que éramos un equipo compacto, que si hacíamos un gol difícilmente nos empatara. Fíjense las estadísticas, a ver cuántos goles en contra tuvimos. En Primera lo mismo, salvo River que nos goleó, nadie nos pasó por encima. ¿Cómo se logra eso? Laburo, laburo, no hay otra receta.

Pasarán los años y tanto para el hincha como para ustedes habrá un momento mágico, que nada podrá desteñir. La vuelta olímpica ante Platense…

Ah… Es la gloria, salir campeón con un equipo que llevas en el corazón, es la gloria total. A Platense lo pasamos por arriba… Ese día en una de las primeras jugadas ellos nos pegan una pelota en el travesaño, pero después los arrasamos en toda la cancha. Fue un toqueteo infernal. Sentís algo mágico cuando te llevan en andas y ves a toda esa gente emocionada que nos acompañó en cancha de Huracán…

¿Sabes que había una sensación de desconfianza por la forma en la que San Telmo se había quedado sin títulos en 1963 y 1969…?

Es algo muy simple el fútbol. En el fútbol hay que ser vivo, no es jugar bien nada más. Nosotros jugábamos bien, Coronel jugaba muy bien, había muchos jugadores que jugaban bien en ese San Telmo, pasa que es un equipo, no individualidades. Vos decís, el San Telmo del ´69 tenía unos jugadores bárbaros, Czentoricky, Pandolfi, Monteleone, pero en un momento priva la viveza del jugador.
Yo les voy a decir algo. Muchas veces se dice que tal o cual equipo van para atrás. Si eso llegara a pasar, ese jugador no juega más al fútbol, porque en el fútbol se sabe todo. Son días, capaz que a los otros equipos de San Telmo los agarró un mal día justo en un partido decisivo y las cosas no salieron, pero hablo de lo que viví yo: yo salí toda mi vida a ganar los partidos, gané, perdí, me mandaron la descenso mal, nos afanaron, pero yo siempre tiré para adelante con todos los muchachos. Sí, es verdad, se decía que contra Platense algo iba a suceder para que San Telmo no ascendiera. Los pasamos por arriba, punto.
¿Saben ustedes cuánta plata le pusieron a Platense para ganarnos esa tarde?: Mucha…
¿Saben cuánto le daban a Lanús por ascender?: 20 millones de pesos de esos años.
¿Saben cuanta le daban a Platense por voltearnos en el último partido para que Lanús pudiera ascender a la “A”? 15 millones de pesos a repartir, que era una fortuna…
¿Saben cuánta nos dieron a nosotros por haber ascendido a la “A”?: un millón doscientos para repartir entre todos de premio, saquen la diferencia.… Se los cuento para que tengan una magnitud de las cosas, contra todo lo que luchábamos para poder cumplir nuestro sueño. Nosotros jugábamos por la gloria.

Quico, San Telmo en Primera hizo un muy digno papel y ustedes se dieron el gusto de ganarle a un poderoso Boca de esos años y vos fuiste un gran protagonista de esa hazaña…

Yo creo que en la historia de San Telmo hay dos partidos que la hinchada no se va a olvidar nunca más. Uno es el que ya comenté contra Lanús, y el otro, lógicamente fue el que le ganamos a Boca y tuve la suerte de jugar los dos partidos.
Esa tarde te das cuenta de quien era de San Telmo de verdad. Porque muchos que van a ver a Boca, también son hinchas de San Telmo y esa tarde demostraron quien estaba primero en la escala de sentimientos. El que era de Boca y San Telmo esa tarde fue a alentar a San Telmo. La tribuna de Telmo era un mundo de gente. Tuvimos la dicha de ganarle, de ganarle bien y tuve un regalo que me marcó para siempre que fue haberle convertido el tercer gol y definir el partido.

¿Te acordas cómo fue el gol a Boca?

Y cómo no me voy a acordar! Lo tengo grabado, en la radio y en la tele, lo pasó Bonadeo hace unos años…, pero profundamente grabado en mi corazón.
Boca nos estaba apretando, le íbamos ganado 2 a 1, nos apretaba mucho, mucho centro… Un corner para ellos, creo que es Saraví el que despeja largo, me viene a mi, la paro en el semi círculo de media cancha, giro y empiezo a ir en velocidad, de contragolpe, Lito Ferreyra estaba a mi izquierda y le amago a dar el pase, ellos se adelantan para hacer el off side y ahí es cuando me meto entre el “Chapa” Suñé y Gutiérrez, me empezaron a correr todos, el “Loco” Gatti que se me para fuera del área para hacerme foul, me amaga y yo también le amago, le corro la pelota un poquito para hacer de cuenta que lo iba a eludir y ahí cuando el se mueve, le hago “tic”, le toco la pelota por un costado y salgo gritando el gol antes de que la pelota entrara… El “Loco” que había quedado sentado, me aplaudió! Me vino a correr Pedrito Coronel y con todos los muchachos encaramos hacia la gente para ir a festejar. Fue el tercer gol y ya no se nos podía escapar… Fue el gol más lindo, el más importante y el que más disfruté.


¿Qué valor le das a ese triunfo contra Boca a la distancia en el tiempo?

Es el gol, el triunfo que no te olvidas más, salís en todos lados, quedas en la historia. Recuerdo que los dirigentes nos dieron un premio muy importante por haberle ganado a Boca. Terminó el partido y nos dieron toda la recaudación de ese partido. Era una buena guita. Una vez vine a dirigir en la Escuelita de Fútbol, llegué, saludé, y un alumno había pegado en el pizarrón un recorte que sacó de internet sobre ese gol, sobre ese triunfo. El pibe fue y se informó y dijo “Profe, ¿usted le hizo un gol a Boca?” Quiere decir que ese partido, ese resultado, ese gol ha trascendido y para uno es motivo de un un gran orgullo.

La historia detecta un hecho relevante para un jugador de San Telmo en Primera "A". Fuiste el único futbolista del Club que le hizo un gol a Gatti y otro a Fillol, dos de los arqueros más importantes de la historia del fútbol argentino, ¿lo sabías?

Sí, sí… claro que lo sé. Le hice goles a Gatti, a Fillol, al “Mono” Irusta, a Tocalli… Todos grandes arqueros del fútbol argentino.
Lo digo siempre. Fui el único jugador de la historia de San Telmo en haberle hecho un gol a Boca, a River, a Racing y a San Lorenzo, aunque contra los Cuervos fue en un amistoso en Primera porque no llegamos a jugar en el torneo porque estuvimos en zonas distintas.
Esos goles me los tienen que contar en la estadística eh!, le hice dos goles a San Lorenzo en el Viejo Gasómetro, salí en los diarios por ese amistoso…
Y les digo algo más… no le hice goles a Independiente porque no jugué ninguno de los dos partidos contra ellos, ya que me habían expulsado las dos veces contra Quilmes.
Me dieron cuatro fechas en la primera rueda, no hice nada. Bueno sí, le puse un planchazo en el pecho a Lupo. En la segunda rueda perdíamos 3-2 y Milozzi hacía tiempo, me escondía la pelota y le tuve que pegar una trompadita, me vio el árbitro y me volvieron a expulsar. Por eso no pude jugar ante Independiente ninguno de los dos partidos, si no, le hubiera hecho un golcito, seguro. Me quedé caliente.
Pero ojo, yo creo que en San Telmo hice goles importantes, los que se dicen “claves”, y además protagonicé jugadas claves… En la primera fecha del hexagonal para subir a Primera, perdíamos y se complicaba empezar perdiendo el primer partido, y me hacen el penal a mí que después Pedrito Coronel convierte y empatamos sobre la hora, después le hago el gol a Central Córdoba en la cancha de Atlanta para el 2 a 1 en ese hexagonal, goles importantes.

Festejo imborrable de Pisapia en cancha de Atlanta. San Telmo 2 - Central Córdoba 1 (hexagonal)

El más espectacular que hice fue en cancha de Central Córdoba cuando ascendimos, le pegué desde mitad de cancha. Sacó el Polaco Wenner, picó una vez, la bajé muy cerca de la línea lateral, le pegué desde mitad de cancha y la puse a un ángulo.
Me acuerdo de todos los goles que hice en mi carrera hasta los que hice en inferiores.

Cómo fue la experiencia de San Telmo en primera “A”?
Una hermosa experiencia, más allá de todo lo que nos hicieron. Futbolísticamente nadie, excepto River, nos pasó por encima. Yo creo que estuvimos a la altura, casi con el mismo equipo que había ascendido. En Primera durante muchos partidos jugaba yo solo arriba, libre por todo el frente de ataque. Los árbitros nos bombearon a diestra y siniestra, un puntito acá, un  puntito allá, pelota al lateral que te la dan como corner al rival y así llegamos a la última fecha. Racing era el que se tenía que quedar en la “A”, punto. Los árbitros nos mataron, yo después jugué en All Boys y me enteré de muchas cosas pero no vale la pena contarlas porque sería agrandar el dolor. Descendimos, pero nadie puede dudar que dejamos la vida en la cancha.


Cómo siguió tu carrera después de haber jugado tres años en San Telmo?

Cuando ascendimos a Primera, tuve oportunidades de ir a España, a Italia, a Gimnasia, San Martín de Tucumán… Estuve a punto de ir a América de Cali. A Italia no pude ir porque era nieto de Italiano y no hijo, en esos años la reglamentación permitía solo a los hijos de italianos. Estuve a punto de ir al Nápoli. Al Pontevedra de España… No se daban los pases porque aquella era una mala época con el cierre de libro de pases que no coincidía con los calendarios argentinos.
La verdad es que no tenía hambre de plata, yo nada más quería jugar al fútbol y me quedé en el país. Luego de San Telmo seguí en All Boys y Sarmiento de Junín.
A los 28 años decidí dejar de jugar profesionalmente. Jugaba en ligas del interior, en San Pedro, Baradero con el Tano Novello y Rambert, en esos partidos hacía tres o cuatro goles por partido.
Me querían de Los Andes, de Talleres de Escalada y no quería saber más nada. Dejé de jugar y eso que físicamente estaba perfecto. Hice el curso de técnico, dirigía Barracas Central que cuando lo agarré estaba último en los promedios y lo salvé. Trabajé en Atlanta con primera, donde no cobré nunca, después estuve en Huracán con Jorge Célico.

¿Qué anécdotas de concentración podes contar de tu carrera?

Una noche estábamos en las habitaciones y Chato Ramírez y el Polaco Wenner nos mandaron a los más jóvenes a buscar helado a la cocina del hotel, ya era muy tarde, de madrugada, cuando teníamos que estar todos durmiendo, y cuando salimos con las copas de helado para llevar a las piezas, se prenden todas las luces y era Janín, no sabíamos dónde meternos… Nos quería matar, estaba en todas.
En un hotel de Gendarmería, cuando estábamos en Primera, en el hall había esas bochas grandes de luz, que se parecían a pelotas, como se usaba antes y Pintos agarró y dice: "mira como la cabeceo", saltó, la cabeceó y se rompió toda la bocha de luz, y mi compañero se abrió la cabeza…
A Janín los días que llovía y en la Isla se formaba el barro atrás del arco, donde ahora está el estacionamiento. Terminábamos las prácticas y ahí hacíamos unos picaditos y entre Pedro Coronel y yo agarrábamos a Janín lo tirábamos en medio del barro…
Eduardo era uno más de nosotros y eso fue fundamental para el logro, como lo fue Pablito Bartucci, el utilero.
Una cosa: todos mis compañeros querían que yo me sentara con ellos en la mesa de concentración, saben por qué: porque yo no tomaba vino, así ellos podían tomar más vino (risas).


Cada vez que finalizamos una nota con algún jugador que ha dejado una huella en su paso por San Telmo, pedimos que deje un mensaje al hincha, al que te vio jugar y al que creció con la leyenda del San Telmo de Primera…

Yo lo único que les puedo decir a los hinchas de San Telmo es que los años que defendí esta camiseta fueron los mejores que pasé jugando al fútbol. Jugué en varios lados, pero en San Telmo logré amistades. Sinceramente no creo que haya otro plantel campeón que se siga reuniendo como lo hacemos todos los años. Lo hacemos por nosotros, gracias a Titín Nieva porque fue y sigue siendo un grupo unido. Haber jugado en la "A" con San Telmo no tiene precio, no me lo quita nadie. En San Telmo la pasé bárbaro, lo disfrutamos todos, no me puedo quejar, jugué en la “A” con San Telmo. A esta edad, que venga los chicos y me pregunten si es verdad que jugué en la “A” con San Telmo y si le hice un gol a Boca, a River, eso tiene un valor muy grande. Siempre voy a llevar a San Telmo en el corazón.



Esta nota fue realizada por Adrián Navarro y Adrián Bevilacqua el 5 de mayo de 2011 y publicada por "La Voz de San Telmo" el 24 de mayo de ese mismo año.

1 comentario:

Con la tecnología de Blogger.