Don Lorenzo Cavallieri tenía 86 años en 1958, una edad para poder quedarse tranquilo en su casa después de haber trabajado toda la vida. Pero esos "tanos" eran de fierro y llevaban en la sangre las ganas de estar siempre haciendo algo. Don Lorenzo dedicó muchas horas de su vida al club de forma desinteresada. Iba con su propio serrucho a la cancha de la Isla Maciel a poner el hombro y ayudar a terminar la construcción de la tribuna cabecera sobre la calle Alberti. Fue tanto su amor incondicional a la causa telmista que el día que se inauguró la tribuna los dirigentes le hicieron entrega de una medalla de oro en reconocimiento | ver info |.
Héroes anónimos como Don Lorenzo hubo muchos, y gracias a ellos esta llama Santelmista continúa encendida. Se puede ganar o perder un partido, pero los que hacen grande a un club son los que ponen el corazón por encima de todo con el sueño de ver a San Telmo en lo más alto.

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