Hoy se cumple un año de la partida física de Carlos Ríos, el más Santelmista de todos, el dirigente símbolo de los últimos cuarenta años de la historia del Candombero, el que lo ha dado todo y más por ver crecer a Telmo, el que nunca quiso ser presidente porque jamás le importó figurar, el que muchas veces nos salvó de la desaparición. Mucho de lo que hoy es San Telmo como institución se lo debemos a él. Un tipo tan querido y respetado que está presente cada día y no solo por su inolvidable recuerdo sino porque la gente lo ha inmortalizado con la pureza del arte llevando su rostro en banderas y murales. Carlos Ríos ha trascendido, único e irrepetible. Ojalá en poco tiempo se haga realidad su gran sueño, el de tener un predio propio para todas las divisiones inferiores. Abrazamos el cielo todo volviendo a agradecer habernos cruzado en esta vida con un enorme tipo como Carlitos Ríos.

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