El golpe es fuerte. Despedir a un grande como Carlos Ríos nos genera dolor y congoja. Las palabras se reducen casi hasta el silencio. El aplauso inmenso y estremecedor que se sintió en las adyacencias de la sede cuando su cortejo se detuvo por algunos instantes en la puerta del Palacio de la calle Perú fue muy emocionante. Se inicia una nueva era en el Club Atlético San Telmo, sin la presencia física del verdadero líder pero con la misión de continuar el camino que él supo trazar. Por los sueños de Carlitos, hay que levantarse y seguir. Vamos San Telmo!

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