Amateurismo: en 1928 San Telmo asciende "por escritorio" a Primera "B"
El recorte periodístico de la Revista El Gráfico de fines del año 1927 significa un fiel documento histórico de lo que acontecía por aquellos años en la vida institucional Telmista. La Asociación Amateurs Argentina de Fútbol le "concedía" a San Telmo y a Gutenberg de La Plata el ascenso a la Primera "B", correspondiente a la segunda división del fútbol organizado, por tratarse de "instituciones meritorias".
Esto no significó más que un premio consuelo para San Telmo como institución que venía poniendo la cara para recibir golpe tras golpe desde aquellas finales perdidas para acceder a Primera División, el desalojo de su estadio en Azopardo y Garay que dejó tambaleando todo y su consiguiente pérdida de masa societaria; a todo esto debemos sumarle las duras sanciones disciplinarias que venía purgando debido a una acumulación de incidentes protagonizados por su hinchada que estaba muy pero muy picante para esos tiempos. [Continuar...]
Este "ascenso" no se obtuvo en el campo de juego sino que arribó gracias a un proyecto dirigencial exitoso.
Para ubicarnos un poco en lo que pasaba en San Telmo hace más de noventa años, vale la pena recordar que en el año 1927 se había desarrollado una Asamblea Extraordiaria en la que se trató la posible fusión de San Telmo con el Club Alvear, que finalmente no se concretó pero que actúa como fiel demostración de las dificultades por las que se atravesaba. Durante ese mismo año asumía la presidencia Don José Peratto, quien debió lidiar con pocas armas y menos recursos aún para poder continuar con la existencia del Club.
A partir de 1928 y hasta 1933, San Telmo participó en esta Primera "B", pero prácticamente con una nula trascendencia deportiva. Fueron los peores años en la historia de San Telmo, sin dudas. Ni siquiera el haber inaugurado la cancha en la Isla Maciel, en noviembre de 1929 actuó como bálsamo para volver a la senda del protagonismo. Así las cosas, con serias dificultades económicas para hacer frente a las obligaciones que significaba la competencia, en 1933 después de perder todos los partidos disputados, se tomó la triste decisión de desafiliarse de los torneos oficiales de fútbol.
San Telmo bien pudo haber integrado la extensa nómina de clubes que desaparecieron tras la llegada del profesionalismo, pero sucedió en 1942 un hecho por demás significativo para la continuidad de su historia: la Refundación y el regreso a las competencias deportivas después de eternos diez años.

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